Seguro que alguna vez al comenzar con algo nuevo, normalmente al generar un nuevo hábito en tu vida lo has hecho con mucho entusiasmo y ganas: leer más, aprender un nuevo idioma o hacer más deporte. Pero al pasar algún tiempo te encuentras con que has perdido el interés y la motivación que tenías por mantener ese hábito y acabas abandonándolo.
Es cierto que depender siempre de la motivación para hacer algo suele ser arriesgado, ya que según nuestro día a día y nuestro contexto podrá afectarnos más o menos e influir en este proceso (compromisos, familia, trabajo, etc.)
¿Qué nos dice la ciencia sobre esto?
Hay diferentes estrategias que podemos usar para ayudarnos a mantener unas ganas y motivación firme en el proceso a conseguir tus objetivos propuestos.
1. Objetivos Claros y Alcanzables: La Base de la Motivación
La teoría del establecimiento de metas (Locke & Latham, 1990) nos dice que tener definidos de una manera clara y sencilla el objetivo que queremos conseguir puede mejorar mi rendimiento a la hora de trabajar y rendir en su consecución.
Imagínate que tu objetivo es empezar a correr… pues déjame decirte que tienes todas las papeletas para abandonar este hábito en las 2 primeras semana.
En cambio, la cosa cambia si defines de nuevo el objetivo:
- Quiero terminar una ½ maratón este año.
¡Perfecto! Con esta simple frase ya has conseguido definir QUÉ es lo que quieres conseguir, además de otro gran factor, el CUÁNDO.
Al definir estos dos parámetros, le estás dando forma y temporalización al hábito, para que lo entiendas mejor… empiezas a dibujar el mapa que tienes que seguir para alcanzar tu objetivo.
Otros aspecto clave a definir sería dividir el objetivo principal en SUB-OBJETIVOS, más pequeños, sencillos y alcanzables, que te vayan guiando en el resto de camino y con los que vayas COMPROBANDO tu progresión.
Otro de los errores que cometemos es no registrar nuestro progreso, acción MUY SIMPLE pero que genera una MOTIVACIÓN INTRÍNSECA, propia, enorme ya que estas viendo cómo te acercas a tu objetivo, tan simple como apuntar en una agenda los días que sales a correr, es decir, cuando cumples esos mini-objetivos de tu plan.

2. Variedad: Mantén el Interés
Otro de los factores que nos apagan la motivación es caer en la monotonía. Solemos perder interés cuando en el proceso de conseguir ese objetivo repetimos y repetimos algo, por ejemplo, imaginate ese objetivo de correr una media maratón y que sales a correr siempre la misma distancia y en el mismo lugar. Al final te acabas aburriendo.
La teoría de la novedad (Amabile, 1996) sugiere que incluir variedad es esencial para mantener la motivación.
En nuestro caso, si en vez de correr siempre en la misma zona, haces la misma distancia cerca de una zona de montaña con una buenas vistas y al sol, te aseguro que la cosa cambia. Mantienes el mismo estímulo y objetivo, pero varías el escenario.
Del mismo modo, si deseas comer más saludable, prueba nuevas recetas, experimenta con ingredientes distintos y trata de cocinar en grupo o con amigos. Estos pequeños cambios mantienen el interés y evitan que el hábito se vuelva aburrido.

3. Reconocer Progresos: Refuerza tu Compromiso
Como te comentaba al principio de la entrada, a la hora de mantener un progreso en esa consecución de nuestro objetivo, si no llevamos un registro de nuestro avance, puede ser difícil mantenernos motivados, pero a esto le tenemos que sumar que, si no reconocemos nuestro propio trabajo y los pasos que damos ,aunque algún día sean pequeños, hará nuestro proceso aún más complicado.
Celebra cada día que salgas a correr, cada kilómetro que hagas, aunque quizá algún día sea bastante duro y estés cansado, celebra también haber tenido la iniciativa de mantenerte constante en el camino.
4. Enfócate en el Proceso, No Solo en el Resultado
Este punto está relacionado con el anterior. Es muy simple, pero a la vez muy potente. ¿Por qué? Normalmente día a día lo pasas pensando en el objetivo final y pierdes de vista que te estás convirtiendo en una persona que empieza a hacer acciones diferente a las que hacía antes, por ejemplo:
“Como quiero mejorar mi forma física para aguantar más kilómetros corriendo, es importante mantener un buen descanso, para poder recuperarme correctamente de los entrenamientos y, además, si mantengo una buena alimentación también me ayudará tener más energía”
Esto se conoce como mentalidad de crecimiento (growth mindset), muestran que quienes se enfocan en el proceso tienden a mantenerse más motivados a largo plazo, porque son capaces de ver los beneficios que obtienen del proceso y no se quedan sólo en el final.
5. Autocompasión: Aprende a Ser Flexible
Mantener la motivación a largo plazo también implica ser realista. No siempre vas a cumplir con las metas que te has propuesto. Habrá días en los que no logres correr todos los kilómetros que te habías propuesto o que te tocaban en ese día. Y está bien. La autocompasión (Neff, 2003) es fundamental para no frustrarte en estos momentos.
En lugar de castigarte o rendirte cuando las cosas no salen como esperabas, acepta que los errores también son parte del proceso.
La clave está en ser amable contigo mismo y continuar por donde te toca al día siguiente.

El Camino a la Motivación Constante
Mantener la motivación a largo plazo es un reto, pero no es imposible. El secreto está en establecer objetivos claros, variar tus hábitos, reconocer tus progresos y rodearte de apoyo social. Pero, sobre todo, en disfrutar el proceso y ser amable contigo mismo en el camino.
En JW, entendemos lo importante que es mantener la motivación, ya sea en tu entrenamiento, en tus hábitos de lectura, en tu alimentación o en cualquier meta que te propongas.
¡Te acompañamos en cada paso, ayudándote a que disfrutes del camino tanto como del destino!
La motivación no es un destino, es un camino. 🌱 Si quieres recorrerlo con nosotros, empieza a construir esos hábitos que cambiarán tu vida. ¿Te apuntas al cambio? 🚶♂️ ¡Haz clic y comienza tu viaje!





