Recibir el diagnóstico de cáncer puede llegar a ser uno de los golpes más duros y difíciles que puede darnos la vida. No sólo por el efecto a nivel físico, sino por el efecto mental y social que esto supone.
Octubre es el mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, y es un buen momento para recordar lo importante que es apoyar a todas esas personas que están enfrentándose a esta enfermedad y también para fomentar todas aquellas herramientas y prácticas que trabajan para mantener un nivel de salud y vida holística e integral.
Entre estas herramientas destaca el ejercicio físico como tratamiento coadyuvante para tod@s aquell@s pacientes oncológic@.
Cáncer de mama: un impacto en el bienestar
El cáncer de mama es una enfermedad que afecta por partes iguales al cuerpo y a la mente. Cuando recibimos tal diagnóstico nuestro cuerpo y mente se ven obligados a pasar por una cadena de desafíos tanto físicos como mentales de los que, en ocasiones, no volvemos a recuperarnos por completo.
Ya conocemos de sobra tanto los efectos principales como los secundarios del diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad (fatiga, pérdida de masa muscular, etc.), sin embargo, la evidencia científica nos muestra el ejercicio físico como herramienta IMPRESCINDIBLE para reducir la incidencia de todo esto.
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El papel integral de la terapia: Ejercicio físico
No sólo es seguro realizarlo para el paciente oncológico, sino que muchos estudios científicos muestran como realizarlo, siempre ajustándose a las necesidades y contexto del paciente, no sólo mejora la calidad de vida, sino que ayuda a reducir la fatiga crónica, mejora el estado de ánimo y puede llegar a preservar la funcionalidad física de la persona, tanto durante como después del tratamiento.
Beneficios del Ejercicio Físico:
Reducción de la fatiga: uno de los síntomas principales de los pacientes oncológico. Tiene un gran impacto en la calidad y bienestar de la persona. Pero se ha demostrado que trabajar en busca de una mejora de la condición aeróbica del paciente puede reducir sustancialmente el nivel de fatiga.
Mantener masa muscular y densidad mineral ósea: los tratamientos realizados para reducir el cáncer de mama (quimioterapia y terapia hormonal), tienden a provocar tanto sarcopenia (pérdida de masa muscular) como osteopenia (pérdida de densidad mineral ósea). Pero como lleva mostrándose durante muchos años, realizar entrenamiento de fuerza puede mitigar los efectos de estas terapias, asegurando que el paciente mantenga su masa muscular y cantidad de hueso; lo que se traduce en mayor capacidad funcionalidad e independencia y menor riesgo a fracturas y lesiones óseas potencialmente peligrosas.
Salud cardiovascular: los tratamientos que tiene que recibir un paciente pueden exacerbar la aparición de problemas cardiovasculares, por lo que promover la realización de trabajo cardiovascular no sólo es aconsejable, sino que casi obligatorio con el fin de mantener y/o mejorar la funcionalidad cardiorrespiratoria y evitar las complicaciones cardíacas.
Bienestar mental y emocional: conocemos de sobra los efectos en la salud mental que puede generar el ejercicio, por lo que mantener esta práctica durante el tratamiento y en momentos posteriores al mismo es esencial. Mejoras en el estado anímico, reducción de los efectos de la ansiedad y depresión, que son los efectos principales de realizar ejercicio físico.
¿Puede el ejercicio reducir el riesgo de recaída?
Realizar ejercicio físico no te va asegurar librarte de la enfermedad de manera permanente, sin embargo, la evidencia científica está encontrando que mantenerse físicamente activo podría reducir la recidiva del cáncer de mama. Según un estudio publicado en 2021 en Journal of Senology and Breast Disease, las mujeres que realizan ejercicio físico moderado/intenso tienen menores tasas de recaida y mayor tasa de supervivencia en comparación con las que no son tan activas.

Un compañero para la recuperación
La evidencia actual muestra como el ejercicio físico es parte esencial del tratamiento contra el cáncer de mama con el que no solo se rebajan los efectos de tratamiento, sino que potencia el bienestar físico y mental de los pacientes, logrando atenuar la posibilidad de sufrir un nuevo episodio. Esto resulta en que el ejercicio es determintante para la prevención de esta enfermedad.
En JW, creemos firmemente en el poder del movimiento, el ejercicio y los hábitos de vida saludables como algo indispensable en cualquier proceso de recuperación y bienestar. Estamos juntos con todos aquellos que luchan contra el cáncer de mama, apoyando no solo la causa, sino también promoviendo siempre el bienestar integral. Cuidar de nuestro cuerpo y alma es solo una manera de vivir con más fortaleza y plenitud
El ejercicio físico es una herramienta poderosa en la lucha contra el cáncer de mama, ayudando a mejorar tanto el bienestar físico como el emocional. En JW Entrenamiento Granada, estamos aquí para acompañarte en cada paso, diseñando rutinas seguras y personalizadas que se adapten a tus necesidades. Si tú o un ser querido está en este proceso, no dudes en contactarnos para conocer cómo el ejercicio puede formar parte de una recuperación fortalecida y positiva.
¡Descubre el poder del movimiento y transforma tu salud!”





